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VIOLETA PARRA EN EL BARRIO YUNGAY

VIOLETA PARRA EN EL BARRIO YUNGAY

Por Sebastián Redolés

Pocos saben que la principal folclorista que ha tenido nuestro país, Violeta Parra, inició su carrera en el Barrio Yungay.


Violeta Parra venía desde el sur siguiendo a su hermano Nicanor quien trabajaba como inspector en el Internado Nacional Barros Arana. "Yo me mantengo sola con la guitarra" le decía a su hermano, al notar la preocupación que éste demostraba. Pero Nicanor se preocupó. La instaló en la casa del tío Ramón Parra ubicada en Ricardo Cumming, también la inscribió en la Escuela Técnica Vocacional, le compró el uniforme, una cama y los utensilios necesarios para el internado. Pero luego llegó su madre, Doña Clarisa y sus hijos, por lo que la situación se volvió insostenible y debió dejar los estudios para buscar un lugar donde trabajar. Junto a sus hermanos llegaron al restauran "El Popular" (Matucana 1080) cuyo dueño Don Luis Muñoz, era un coterráneo de los Parra.
Luego de mucho tocar timbres, di - con una cuota de fortuna - con la casa del hijo de quien fuera el dueño del local "El Popular", donde en 1937 Violeta Parra comenzaría junto a una guitarra a elevar la voz para un público integrado, principalmente, por empleados ferroviarios y vecinos del sector.
Luis Muñoz hijo cuenta: "...Violeta le pidió a mi padre un lugarcito para iniciarse en el folclor junto a sus hermanos: Clara, Hilda, Roberto y Lalo." El repertorio era un surtido de canciones que el público y la moda popular exigían, en especial, rancheras mexicanas, corridos y boleros y más a lo lejos, tonadas y cuecas.
También cantaban en "El Tordo Azul", local que se ubicaba frente a "El Popular". En ambos negocios Violeta conocería al que sería su esposo, un joven trabajador ferroviario de 19 años, Luis Cereceda.
"Yo les iba a comprar las cuerdas a los Parra en un carrito de sangre (carruaje tirado por caballos que según cuentan recibían tan fuertes latigazos que sus lomos llegaban a sangrar, de ahí su nombre) que partía de Matucana con Mapocho".
La historia de la calle Matucana nos relata que en la primera mitad del siglo veinte corría por su arteria una línea férrea, línea que además dividía el centro de Santiago, entre un occidente pudiente y un oriente campesino y popular.
Matucana era un lugar de donde era "difícil salir vivo". Ahí llegaban los campesinos de estratos sociales más bajos. De hecho, hay un verso de una cueca que dice: "...En San Pablo con Matucana se juntan los guapos a tomar en Dama Juana..."
"Cada vez ella andaba media, usted sabe, venía a saludarnos. Siempre nos recodaba con harto cariño. Incluso la noche antes de matarse, estuvo llorando en mi hombro diciendo los motivos por los cuales se mataba, motivos que en respeto a su memoria prefiero no decirlos".
Afortunadamente "El Popular" se encuentra en pie, aunque no como restaurante, sino como una pequeña distribuidora de alimentos donde aún se puede distinguir la antigua construcción del lugar. Es recomendable conocer este lugar antes de que sea destruido por algún supermercado, llevándose así un ladrillo de adobe más de nuestra demolida historia.

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