La ciudad de los muertos

Convertir el cementerio en Monumento Nacional implica que cualquier obra que se haga en el lugar deba ser visada por el Consejo de Monumentos Nacionales. 
 
Sábado 9 de Mayo de 2009 / Vivienda y Decoración El Mercurio
 
Por Felipe Assadi
Arquitecto
 
A mediados de este mes y por una gestión que el arquitecto Tomás Domínguez Balmaceda comenzara por cuenta propia a principios de este año, el Cementerio General podría ser declarado Monumento Nacional. Aparentemente, la cuestión irrita a la actual administración del cementerio, que depende de la Municipalidad de Recoleta, entidad que mantiene el lugar en un evidente estado de deterioro.
 
Existen documentos que revelan, más allá de lo visible, que el camposanto ha sido sobreexplotado, que se ha sobrevendido espacio público para construir nuevas tumbas en sus calles, y que se han demolido mausoleos del siglo XIX para liberar terreno y así densificar áreas cuyos "habitantes" no han sido visitados en años. Esto, no sólo ha modificado el contexto arquitectónico del cementerio, sino que le ha restado importancia a la más extensa y rica colección de arquitectura funeraria de Latinoamérica, con más de 900 obras y cerca de 240 esculturas sobre un parque público de más de 40 hectáreas, que cuenta con árboles de casi 180 años de antigüedad.
 
Aunque el Consejo de Monumentos Nacionales no necesita del consentimiento del propietario para una declaratoria, hace varios años adoptó la política de pedir esta autorización para evitar problemas futuros.
 
Esta posible aprobación implica que toda obra de remodelación, recuperación o alteración del inmueble deberá ser visada por esta entidad, la que además velará por la correcta mantención del monumento a través de una herramienta técnica que garantiza la conservación de todo el cementerio. Asimismo, abrirá numerosas puertas de financiamiento para estos cuidados a través de fondos concursables del gobierno.
 
La oposición a la declaratoria por parte de quien representa al "propietario" (la Municipalidad de Recoleta) viene de lo anterior, ya que ésta le impondría fuertes restricciones a la actual explotación que el municipio hace de este recinto. Y si bien el lugar pertenece a quienes compraron su metro cuadrado para descansar eternamente, en rigor es del país entero. No nos olvidemos que, más allá de lo que representa para nuestra ciudad en cuanto a arquitectura y arte, el Cementerio General fue creado por OHiggins hace casi 200 años, siendo uno de los pocos testimonios de la fundación de la República.
 
Es inaceptable que temas como éste se manejen a través de conductos clandestinos irregulares, sin que haya mayor participación de la comunidad. Es inaceptable que a nadie le importe el destino de este cementerio y que haya debido ser un arquitecto, solo, el encargado de mover a más de mil personas para reunir las firmas que impulsen al Consejo de Monumentos Nacionales a tomar partido por el patrimonio sin consultar al "propietario". Es inaceptable que cuando hablamos de esto, los hechos ya estén consumados.
 
POSTDATA: La Ciudad de los Muertos pasa por una de las crisis más evidentes de su historia. Historia que por cierto se escribe durante estos días, y de la cual somos todos testigos. Y por qué no decirlo, responsables.
 
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