Ferias libres esclavizadas

Por Nancy Arancibia
Viernes 9 de octubre de 2009 / La Nación
Sin marco jurídico que las ampare, los feriantes están sometidos a la voluntad alcaldicia y hoy están en riesgo de extinción. Amenazados por supermercados, expertos recomiendan protección. ¿Por qué? Generan 200 mil empleos, ventas por 2 mil millones de dólares y son fuente de sustento de pequeños agricultores.
 
 
"Las ferias son un espacio de intercambio social, cultural, humano y símbolo de una alimentación sana", proclama Héctor Tejada, presidente de la Asociación de Ferias Libres de Chile (ASOF). El dirigente resalta su labor comercial, pero también cultural, pues son un lugar de conversación e intercambio entre vecinos, de diálogo social, no por nada los candidatos van ahí en campaña electoral.
 
Pero también tiene implicancias económicas. Toda la fruta y verdura que se comercializa provienen de pequeños agricultores o de agricultura familiar campesina, único canal de venta de su producción. Son también el gran espacio de venta de pescados y mariscos: el 50% del consumo nacional es adquirido aquí.
 
En tiempo de crisis económica, es necesario relevarlas como un actor de dinamización del mercado y un aporte al empleo. Tejada sostiene que en ellas se generan más de 200 mil empleos directos y unos 500 mil si se considera toda la cadena de producción: cultivo, cosecha, transporte y comercialización. Son 800 en todo el país y alcanzan ventas por 2 mil millones de dólares al año. De las utilidades obtenidas, un 40% de ellas quedan en la comuna. "Entregan un aporte directo a la localidad, en contraposición a otros negocios, como el de los supermercados, que dejan un porcentaje muy bajo de sus ganancias al desarrollo local", dice, "Sus patentes no son canceladas en las comunas donde se instalan", por ejemplo.
 
Sin marco jurídico
 
Las ferias están presentes en la vida de los chilenos desde 1790, cuando se instaló la primera en La Serena, pero hoy están en riesgo de desaparecer, empequeñecidas por el crecimiento de los supermercados (ver infografía), una tendencia en aumento. Sólo para los próximos cuatro años se proyectan 400 nuevos locales de menor formato en sectores de menores ingresos, lugar favorito de convivencia de las ferias.
 
Carlos Montes, presidente de la Comisión Vivienda y Desarrollo Urbano de la Cámara, que participó en el Seminario Barrio y Ferias Libres: mi Feria, mi Barrio, mi Ciudad, organizado por la ASOF y la Universidad Diego Portales, cree que hay un vacío de política pública que aborde la planificación de las ciudades de manera integral. "Hasta ahora las ciudades están hechas a la medida del negocio inmobiliario", acusa. Reconoce que es necesario aprobar el proyecto de ley sobre ferias libres que está en el Congreso desde 2003, de manera que se reconozca su institucionalidad y sean interlocutores en su mejoramiento.
 
Hoy su funcionamiento descansa sólo en la voluntad del alcalde de turno, el único que puede dar los permisos y decidir el lugar, frecuencia o traslado de una feria en un barrio. Tejeda dice que esta desprotección comienza en 1973 con la dictadura, pero formalmente en 1976 cuando fue derogada la Ley de Comercio de la Vía Pública, que regulaba las ferias.
 
Adriana Delpiano, directora ejecutiva de la Ciudad Parque Bicentenario, cree que los ciudadanos tienen derecho a tener una feria cerca de su casa, aunque también pide a los feriantes capacidad de modernización, por ejemplo, con la integración de las mujeres al trabajo, que quedan marginadas del horario matinal en que funcionan.
 
 
 
PROYECTO DE LEY
 
El proyecto de ley sobre ferias libres busca un marco regulatorio para su desarrollo, consolidación y modernización.
 
También una norma que concilie los derechos de los comerciantes con espacios colectivos. Además, busca dar mayor estabilidad a los comerciantes con la entrega de concesiones y reconocerles su calidad de microempresarios.
 
 
 
NO A LA CONCENTRACIÓN DE LOS SUPERMERCADOS
 
Para la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las ferias libres poseen un valor social, económico y de salud. "Sirven para contrarrestar la concentración en la distribución de la comercialización de los alimentos. En América Latina, Chile es uno de los que presenta mayor concentración. Son cuatro empresas que controlan el 75% del mercado", dice Fernando Soto, representante de la FAO en Chile. Aclara que es posible que la concentración no sea negativa en sí misma, "pero si es un ambiente favorable para prácticas anticompetitivas y que necesita una atención especial de la política pública".
 
El especialista sostiene que si la sociedad chilena pretende una sociedad con más actores y competencia entre distintos formatos comerciales, debe regular.
 
Recuerda que ellas son el canal de abastecimiento de alimentos para sectores medios y bajos especialmente, lo que en un contexto de crisis económica, donde aumentan el desempleo y la vulnerabilidad en la seguridad alimentaria, se hace más urgente reforzarlas.
 
Al organismo también le preocupa la relación con proveedores y pequeños productores que muchas veces no tienen canales de acceso al mercado o lo hacen en condiciones desfavorables cuando no hay dinamismo en el mercado y "las ferias son un canal de abastecimiento para ampliar el acceso de estos productos a la población", porque establecen relaciones directas con ellos.
 
 
FUENTE DE ALIMENTACIÓN SANA
 
En Chile, cerca del 10% de los niños menores de 5 años tienen sobrepeso, el mayor de América Latina. Sólo el 47% de la población dice consumir verduras y frutas todos los días (Encuesta Calidad de Vida y Salud del 2000) y el consumo de pescado no supera los 7 kilos anuales (en Perú son 22 kilos).
 
Por esta razón, para Fernando Soto las ferias libres deben ser consideradas también como parte de una estrategia para combatir la obesidad infantil, que es un problema sanitario para el país. El 93% de los productos que se venden en una feria corresponden a los calificados como "dieta saludable": frutas, verduras, legumbres y pescados.
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