Algo huele mal en Santiago

Por Carolina Rojas / La Nación Domingo

Algo huele mal en Santiago30 de agosto de 2009

Zalaquett y su guerra de la basura parte II

 

La polémica licitación del servicio de recolección de basura aumentó la molestia de la piedra en el zapato que siempre ha sido la basura para los tres últimos alcaldes de Santiago. Para ellos, el remedio en la mira siempre fue privatizar esta prestación. Esta vez los vecinos han puesto férrea oposición y han juntado cinco mil firmas en contra de una decisión que acusan de poco transparente.


En Santiago viven 227 mil vecinos. Según las cuentas de la ONG Proambiente, un chileno produce, promedio, un kilo de basura al día, lo que quiere decir que, en 24 horas, la comuna de Santiago produce 227 toneladas de basura.

Los desechos del centro de la capital son un problema conocido para sus habitantes y visitas. Las dificultades comenzaron el año 2005, durante la administración del entonces alcalde Raúl Alcaíno, quien bajó la recolección diaria a sólo tres días a la semana. Desde entonces el hedor, las moscas, los perros hurgueteando y las montañas de basura y bolsas plásticas tiradas en las calles se volvieron una triste postal de la comuna. Así, hasta hoy, lo que era una piedra en el zapato se ha vuelto una bola de nieve que si sigue rodando, podría traer duros conflictos.

Claudia Pascual, miembro del concejo municipal por el Partido Comunista, asegura que Pablo Zalaquett los sorprendió con su idea. "Fue en medio de un paro de trabajadores municipales que nos informó que, para no tener más problemas, externalizaría el servicio. A nosotros no nos comentó nada con antelación, nos avisó en un almuerzo", recuerda Pascual, quien junto al concejal PS Ismael Calderón, asegura que al principio se habló de privatizar la recolección en el 25% del territorio comunal, pero que hoy ya se habla del 60%, si se considera que según la página web "la externalización afectaría a todo el sector norponiente, un cuadrante centro que va desde Exposición a Blanco Encalada, Manuel Rodríguez, Eleuterio Ramírez, Vicuña Mackenna y toda la Alameda, hasta Exposición", explica.

Los principales opositores a Zalaquett en esta cruzada privatizadora han sido los vecinos del Barrio Yungay, desde donde han organizado a otros vecinos de Santiago en el blog http://basurasantiago.blogspot.com/. En ese ciberespacio coordinan reuniones, analizan documentos y comparan la licitación que el alcalde UDI ya hizo en La Florida y hoy quiere replicar en Santiago.

La preocupación en torno a esta privatización ya alcanzó a los trabajadores, que sospechan despedidos. José Escobar, director de la Comisión Laboral de los funcionarios municipales, explica que Zalaquett le ha puesto paños fríos a la acalorada discusión negando las sospechas.

Mientras, trabajadores y vecinos reunieron casi cinco mil firmas para que la licitación, al menos por ahora, se declare desierta. Todos, menos Zalaquett, acusan poca transparencia en el proceso porque, según estiman, el "copy paste" de las licitación de la basura entre La Florida y Santiago obligará a subir los precios en 33%. Ellos estiman que si alguien paga $26.001 por recolección, con los cambios podrían cancelar $34.664.

El concejal de la Florida, José Luis Alegría, recuerda cómo la privatización de la basura fue un problema en esa comuna bajo la administración de Zalaquett, quien renovó los contratos con las empresas privadas. "Con él, el derecho que los vecinos pagan por la recolección se encareció. Hoy, en La Florida, la recolección de basura desde las ferias libres, por ejemplo, es uno de los más caros de la Región Metropolitana", asegura.

Alegría explica que Zalaquett sí fue quien externalizó el servicio de contenedores en La Florida y quien licitó el servicio de mantención y stock. "Él se encontró que había menos contenedores de los que se pagaban. El tema fue investigado y sancionado por la Contraloría y el actual alcalde, Jorge Gajardo, pretende reabrir ese sumario", comenta.

Vecinos unidos

Como encargada del blog "Basura Santiago", María Blender dice que el movimiento vecinal también está preocupado de la sustentabilidad del proyecto para Santiago. Actualmente, en la municipalidad hay una Dirección de Aseo y otra de Ambiente, pero ninguna entidad que se preocupe del destino de la basura. Menos del reciclaje. "El gran problema que vemos con la privatización es que todos los esfuerzos, todos los avances que hemos conseguido, se congelarán durante seis años, en los que no se podrá hacer nada. Queremos es que haya un plan integral y participativo de gestión sustentable de la basura, esa es una de nuestras exigencias centrales", enfatiza María Blander.

Hace unos días el alcalde Zalaquett -que rechazó hablar con LND- envió un instructivo para responder a los vecinos que se oponen a la licitación. Allí menciona que nada de lo que se ha denunciado es cierto. En el volante pone énfasis en la aclaración de algunos puntos: que la licitación recién se está evaluando como posibilidad para lograr una mejor calidad en el servicio; que se proyecta sólo para el sector poniente y centro de la comuna y, en ningún caso, el proyecto significará un aumento en los gastos domiciliarios. También insiste en que si se llega a optar por esta idea, se buscará una fórmula mixta para que no se concreten despidos entre los trabajadores municipales que recorren la ciudad, arriba de camiones ya licitados, levantando los desechos de los vecinos.

Pero Claudia Pascual duda de esas afirmaciones. Lo hace porque asegura que han sido las administraciones comunales de derecha -desde Lavín en adelante- las que han externalizado una serie de servicios que antes daba la municipalidad. "Por ejemplo, la privatización del agua. También de los parques y jardines... la municipalidad llegó a tener un vivero que regeneraba sus propias especies para autoabastecerse. Hoy todo lo tienen que comprar, entonces se han ido perdiendo funciones municipales y por ende también trabajadores ", comenta.

Aunque el alcalde calmó a José Escobar en su calidad de dirigente sobre los despidos, reconoce que Zalaquett no le descartó que éstos sí pudieran producirse en el futuro. "El problema será para los trabajadores que tienen un contrato más precario, como pasó con los funcionarios de áreas verdes. Esos contratos son por seis meses. Los vecinos se han organizado, porque han encontrado vicios en la licitación y la comunidad ya tiene idea de cuánto será el aumento del precio de este servicio si se vende la recolección a los privados", comenta Escobar preocupado por el futuro de los aseadores municipales. //LND

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